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martes, 2 de octubre de 2012

Capitulo 31.

Narra Liam:
Lucía, sí Lucía, esa chica que me hacía sonreir constantemente y ocupaba todo el espacio que había en mi mente, llevaba ya dos días sin verla y la echaba un montón de menos pero hoy porfin la vería, estaba nervioso quería verla tenía muchas ganas, se que parece una tontería al fin y al cabo solo han sido dos días pero para mi no lo es, NO, esa chica me volvía loca y aunque estubieramos juntos desde hace ya un tiempo y tuvieramos mucha confienza aún seguía poniendome nervioso.

-Aquí estoy. -Dijo Lucía acercándose lentamente hacia mi.
-Aquí estás. -Sonreí yo.
-Tonto. -Dijo ella riendo.
-Tonta, te he echado de menos. -Dije yo.
-Venga Liam si solo han pasado dos días. -Dijo ella.
-Para mi dos días sin verte son una eternidad. -Dije yo.
-Jo te quiero tonto. -Dijo abrazándome.
-Vamos. -Dijo yo.
-¿A dónde? -Dijo ella.
-Eso no importa, recuerda no importa a donde vayas, si no con quie vayas. -Dijo sonriendole.
-Estás echo todo un filósfo eh. -Dijo Lucía con esa sonrisa que ... en fin esa sonrisa idescriptible.
-Lo sé, si quieres seré tu filósofo. -Dije yo con una sonrisa de oreja a oreja.
-Está bien, serás mi pequeño filosofo. -Dijo ella.
-Me gusta, me gusta, pero ¿sabes que me gusta aún más? -Dije yo.
-Toy Story. -Dijo ella riendo.
-TÚ. -Dije yo.
-Oins, debí imaginarlo, aún no me explico como puedes ser tan dulce. -Dijo ella.
-Creo que al pasar tanto tiempo contigo se me ha pegado. -Dije yo.
Lucía no contestó simplemente sonrió y me besó.

Narra Zayn:
Confiaba en la abuela de Anabel, parecía una señora de confianza, amaba a su nieta y quiere que sea feliz por encima de todo.

Estube un rato en la sala de espera, la abuela de Anabel dijo que hablaría con ella y yo ya estaba cansado de estar fuera, además de que hacía un frío horrible, ósea que preferí volver a la sala de espera, al poco rato apareció Anabel.
-¿Ya le has comido la cabeza a mi abuela como has echo con los demás? -Dijo Anabel enfada.
-¿Qué dices? -Dije yo.
-Sabes perfectamente de que te estoy hablando Zayn. -Dijo ella molesta. 
-No no lo sé. -Dije yo.
-¿Por qué le has dicho a mi abuela que vuelva contigo? -Dijo ella.
-No perdona, yo solo le he dicho lo que ha pasado entre nosotros dos, y que te quería mucho. -Dije yo.
-¿Y por qué le mientes? Tú no me quieres. -Dijo ella.
-No le miento. -Dije yo.
-Si Zayn si que lo haces, mi abuela no es tonta se acabará dando cuenta. -Dijo ella.
-No tiene que darse cuenta de nada, que tu pienses eso es otra cosa. -Dije yo.
-No lo pienso, lo sé. -Dijo ella.
-Siempre estamos discutiendo, no lo entiendo. -Dije yo.
-Yo si que lo entiendo, somos muy distintos, tú y yo no somos nada, no tenemos ni por qué hablarnos. -Dijo ella.
-¿Enserio crees eso? -Dije yo.
-No lo creo lo sé. -Dijo ella.
-Está bien, ósea que ya no sientes nada por mi ¿no? -Dije yo.
-Nada. -Dijo ella.
-Está bien, pues si es verdad demuéstramelo. -Dije yo.
-Ya lo estoy haciendo. -Dijo ella.
-No, no de esa forma. -Dije yo.
-¿Entonces cómo? -Preguntó.
-Mirame a los ojos y dime que no me quieres y que ya no sientes nada por mi. -Dije yo.
-Está bien. -Dijo mirándome a los ojos. -Ya no te quie.. no puedo, no puedo seguir.
-Lo ves. -Dije yo.
-Mira Zayn te seguiré queriendo y posiblemente eso es algo que nunca cambiará, pero eso no quiere decir que vaya a volver contigo, es más no quiero saber nada de ti. -Dijo ella.
-¿Por qué Bel? ¿Cuál es el problema? -Pregunté.
-No me llames Bel porfavor tu eres un completo desconocido y prefiero que los desconocidos me llamen Anabel. -Dijo ella.
Está bien Anabel, pero dime ¿cuál es el problema? -Dije yo.
-TÚ ZAYN EL PROBLEMA ERES TÚ. -Contestó ella.
-Mira Anabel no sé por qué piensas que yo soy el problema, pero dejame demostrarte que te quiero y que nunca tube la más mínima intención de hacerte daño. -Dije yo.
-No sé Zayn, no ves que no dejamos de pelear. -Dijo ella.
-Por lo menos seamos amigos. -Dije yo.
-Está bien. -Dijo ella dándome la mano.

Yo no podía conformarme con ser su amigo, no podía estar tan cerca sin decirle lo mucho que la quiero, sin abrazarla y mucho menos sin besarla.
-Bueno ahora que somos amigos podrías decirme que te pasa ¿no? -Dijo ella.
-No me pasa nada. -Dije yo.
-Si venga cuenta. -Dijo ella.
-¿De verdad quieres saber que me pasa? -Dije yo.
-Si cuenta. -Dijo ella.
-Estás segura? -Dije yo.
-Si pelmaa... -Protestó ella.
-Está bien, mira estoy enamorado de una chica que hasta hace poco no quería saber nada de mi por una pelea que tubimos y por un pequeño error que cometí, ahora simplemente somos amigos y yo no puedo soportar ser su amigo, te juro que lo intento pero no puedo, tener sus labios tan cerca y no poder besarlos me pone mal. muy mal, y lo que es peor es que ella piensa que no la quiero, que solo es una chica más, pero no, eso no es así, la quiero más que a nada, los momentos que he pasado junto a ella han sido los mejores de mi vida, esa chica dice que le miento pero en el fondo sabe que es verdad, me conoce lo suficientemente bien como para saberlo lo que pasa es que no quiere aceptarlo y ahora que somos amigos me pide que le cuente que me pasa y eso es lo que estoy haciendo. -Dije yo secándome una lágrima que me cae en el ojo.
-No sé que decir Zayn. -Dijo ella.
-Me lo suponía. -Dije yo.
-¿A qué te refieres Zayn? -Dijo ella.
-A que dices que no te quiero, que no me importas y todo eso pero eso es alrevés. -Dije yo.
-Zayn sabes que no es así. -Dijo ella.
-Mira si fuera verdad serías capaz de perdonarme. -Dije yo.
-Ya te he perdonado, somos amigos. -Dijo ella.
-No me refiero a eso Anabel. -Dije yo.
-Mira Zayn cuando estamos juntos estamos todo el día peleándonos y por mucho que nos queramos nos hacemos mal el uno al otro. -Dijo ella.
-Sí, sé que AVECES lo pasamos mal cuando estamos juntos y sufrimos, pero eso no es nada comparado con lo que yo estoy sufriendo ahora mismo por no poder tenerte. -Dije yo.
-No sé Zayn. -Dijo ella.
-Piensalo. -Dije yo.
-Está bien, lo pensaré. -Dijo ella.

Narra Anabel:
La verdad es que no tenía mucho que pensar, yo quería a Zayn eso estaba claro lo que pasa es que nos acabaríamos haciendo mucho daño y yo estaba harta de sufrir.
-Zayn me voy a ver a mi abuela . -Dije yo.
-Vale, piensate eso. -Dijo él.
-Que si. -Contesté.
Subi y entré a la habitación mi abuela estaba hablando con mi madre y se las veía felices.
-Bueno mamá me voy seguro que tenéis que hablar de muchas cosas. -Dijo mi madre dirigiéndose a mi abuela.
La verdad es que todavía se me hace raro escuchar a mi madre decir "mamá", sí se que es una tontería pero son tonterías que se me vienen a veces a la cabeza.
-¿Cómo estás abu? -Dije yo.
-Estoy mejor cielo ¿has arreglado ya eso con tu novio? -Preguntó ella.
-Abuela que nos es mi novio. -Dije yo.
-Bueno pero lo era, y seguramente lo volverá a ser. -Dijo ella. -¿O no?
-No sé abuela es que.. -Dije yo.
-Es que nada cielo tu lo que tienes que hacer es arreglarlo con él, ya verás como todo.. -Dijo mi abuela si poder terminar la frase.
Sonó un pitido horrible, la máquina a la que estaba conectada empezó a emitir un ruido de lo más molesto y mi abuela se había quedado "dormida" yo me puse a gritar y a llorar como una loca mi vida ya no tenía sentido, mi abuela se estaba muriendo y yo no podía hacer nada, simplemente gritar.
-¿Qué pasa? -Preguntó el médico.
-Mi abuela.. -Dije señalando la cama.
-Oh etiendo, salga de la habitación porfavor. -Dijo el doctor.
-No porfavor dejeme quedarme. -Dije yo.
-Tu abuela tiene una última esperanza, salga de la habitación porfavor. -Dijo el doctor.
Yo salí, no me quedaba otra si quería que mi abuela sobreviviese, dios ¿por qué? ¿por qué ella? era la persona más honrada que conocía, nunca le había hecho nada malo a nadie.
Vi como entraban y salían muchos médicos de la habitación, se les veía apurados y nerviosos, y eso me ponía mucho más nerviosa a mi.
Al cabo de un gran rato salió un doctor de la habitación.
-Habéis tenido suerte pequeña, tu abuela está bien, y por suerte está fuera de peligro. -Dijo el doctor.
-GRACIAS DE VERDAD GRACIAS. -Grité con todas mis fuerzas mientras le abrazaba.
-Gracias doctor. -Dijo mi madre con una sonrisa de oreja a oreja.
-No hay que darlas, su madre tiene mucha suerte de tener una nieta como esta. -Dijo el doctor.
-Lo sé. -Sonrió mi madre.
-Ahora si me disculpáis tengo que irme. -Dijo el doctor.

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Hola me llamo Sara, y me encanta escribir, tengo tres novelas, espero que disfrutéis mucho leyéndolas :D